Uno de los errores más habituales es poner precios sin hacer bien los números. Muchos diseñadores emergentes, artesanos, artistas y creadores venden por debajo del coste real porque no cuentan su tiempo, el desgaste de herramientas, los errores ni los gastos indirectos.
El precio de coste es la base. Si no sabes cuánto te cuesta producir una pieza, no puedes fijar un precio de venta que te permita crecer sin ir siempre al límite.
Desde mi experiencia:
Durante años vendí a tiendas de toda España, Europa y EE. UU. Si no hubiera sabido calcular con precisión mis costes y márgenes, jamás habría podido vivir de mi trabajo ni sostener una tienda física en el centro de Barcelona durante más de una década.
Mi consejo:
¿Tienes claro lo que te cuesta producir? Si no, empieza hoy mismo a averiguarlo.

