Hacer mil cosas no es avanzar: es vivir en la dispersión.
“No tengo tiempo” es muchas veces una excusa para no priorizar. Cuando no hay planificación ni objetivos claros, se acaba apagando fuegos y trabajando sin dirección.
Gestionar bien tu tiempo no es hacer más: es saber qué hacer primero, qué dejar fuera y cómo avanzar sin agotarte.
Desde mi experiencia:
He llevado a la vez producción, ferias, encargos, equipo y tienda propia. Lo que me salvó del agotamiento fue tener prioridades claras y un calendario realista. Sin enfoque, no habría llegado hasta aquí.
Mi consejo:
Tu energía es limitada. Usarla bien es parte de liderar tu proyecto.

