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¿Tienes una línea coherente que conecte con tu cliente o piezas sueltas sin rumbo?

Muchos diseñadores emergentes, artesanos con oficio y artistas crean piezas según la inspiración del momento, sin pensar en cómo encajan entre sí ni en cómo las percibe el cliente. El resultado: un escaparate confuso, una tienda online sin identidad o un stand en feria en el que cuesta entender qué se ofrece.

Una colección bien pensada transmite coherencia, refuerza tu marca y ayuda a tu cliente a identificarse contigo. No es lo mismo mostrar veinte piezas sueltas que contar una historia a través de una colección.

Desde mi experiencia:

En mis primeros años creaba piezas sin conexión y me costaba vender porque no había un hilo conductor. Cuando empecé a diseñar colecciones completas —pensando en gamas de color, estilos y públicos— todo cambió: mis piezas se vendían mejor, mis ferias profesionales eran más rentables y los compradores entendían lo que ofrecía. Esa coherencia fue clave para entrar en tiendas y museos que exigían una propuesta sólida.

Mi consejo:

Antes de lanzarte a producir, define el tema, el público y el rango de precios de tu próxima colección. Pregúntate: ¿qué quiero comunicar?, ¿qué necesita ver mi cliente? Una colección clara te dará identidad y ventas más consistentes.