Si te diriges a todos, no conectas con nadie.
Una propuesta ambigua o sin dirección confunde más que ayuda. Definir a tu cliente ideal no es cerrarte puertas: es abrir las correctas.
Cuando sabes a quién te diriges, todo encaja: el diseño, la comunicación, el precio y los canales de venta. Tener foco no te limita: te posiciona.
Desde mi experiencia:
Mis piezas se dirigían a un público exigente, con gusto por los materiales nobles y el diseño cuidado. Entender eso me ayudó a tomar decisiones acertadas y a construir una marca reconocida en el sector artesanal.
Mi consejo:
Especializarte no te quita libertad: te da claridad y coherencia.

