Seguramente si has llegado hasta aquí es porque te lo has preguntado más de una vez. Tienes talento, ideas, haces piezas fantásticas, pero… ¿realmente se puede vivir de esto sin ir con la cabeza llena de dudas?
La respuesta es que sí, se puede. Pero no con buenas intenciones ni solo con creatividad. Se necesita estructura, visión y mucha claridad sobre qué estás construyendo. Te lo digo porque yo también empecé desde cero, y los comienzos no fueron fáciles.
Mis primeros pasos: creatividad, entusiasmo y facturación inestable
Empecé colaborando con arquitectos y decoradores, y hacíamos trabajos espectaculares. Eran proyectos muy estimulantes, pero económicamente inestables. No había una base sólida ni una continuidad. Y cuando vives de tu trabajo creativo, la inspiración no paga el alquiler.
Después de darle muchas vueltas, entendí que, si quería vivir de esto, necesitaba crear algo propio, con identidad clara y proyección comercial. Fue entonces cuando empecé a diseñar mis propias colecciones de accesorios, pensadas para un público femenino que valoraba piezas exclusivas, atemporales y con sello personal.
Las ferias: vértigo, inversión y estrategia
Empecé por ferias profesionales en Barcelona, luego en Madrid.
¿Daba vértigo? Por supuesto. Las inversiones eran importantes para alguien que intentaba abrirse camino en el mundo del diseño y montar una empresa desde el oficio.
Pero si buscas que todo te salga GRATIS, siento decirte que, este no es tu camino. Emprender desde lo creativo implica riesgo, decisiones difíciles y asumir que los resultados no siempre llegan antes de moverse y puede ser que esta vez no recuperes ni mucho menos, la inversión, pero tienes que confiar en ti y en tus colecciones o tus piezas de arte.
El miedo a invertir sin saber si vas a recuperar es parte del juego freelance (finamente dicho autónomo). Y nadie te va a resolver nada. Por eso es tan importante tener muy claro tus objetivos, tus límites y tus expectativas.
Proyección internacional… y organización extrema
Cuando las colecciones empezaron a consolidarse, llegaron nuevas oportunidades: París, Frankfurt… Las ferias internacionales dieron un giro a mi marca. Pero con el despegue, llegó otro reto: cumplir con los pedidos, en tiempo, forma y calidad.
Tuve que implementar una planificación casi quirúrgica de todo el proceso: producción, proveedores, entregas, comunicación con clientes, presentación de colecciones… Todo contaba. Una marca no se sostiene solo con creatividad: se construye desde la confianza.
¿Es una utopía? Solo si no tienes método
Vivir de tu oficio creativo no es una utopía. Pero si no hay estructura, planificación, visión de negocio y un guion bien definido, es más fácil abandonar que avanzar.
Puedes tener muchísimo talento, pero si vas improvisando, quemándote y trabajando a deshoras sin rumbo, el agotamiento llegará antes que los resultados.
¿Qué puedes hacer tú?
No necesitas hacerlo a solas, ni improvisar sobre la marcha.
Por eso he creado un método que parte precisamente de este camino: el que yo recorrí, y que ahora pongo al servicio de quienes quieren profesionalizar su trabajo creativo sin perder su estilo.

